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A
mediados de 1960, un grupo de inmigrantes adquiere un establecimiento
frigorífico, el cual fue rebautizado con el nombre de FRIGORIFICO
RIOSMA S.R.L. Se dió así comienzo a la elaboración
de una línea de productos que se orientaba a mortadelas, salamines
tipo milanés, longanizas y chorizos colorados tipo español,
que con el correr del tiempo se fue afianzando en el paladar de los argentinos.
El secreto: una esmerada selección de materias primas y una elaboración
artesanal bajo recetas propias de sus pueblos de origen, en España.
Los animaba el amor por la tarea que realizaban y un profundo conocimiento
del oficio.
El predio que ocupaba el establecimiento en ese
entonces era muy pequeño y no era propiedad de la sociedad. Fue
cuando en 1964 se adquieren terrenos en el barrio de Mataderos donde funciona
el Establecimiento Modelo hasta la actualidad. Allí comienza la
tarea ardua y pujante que constituye el legado de los pioneros hacia sus
hijos, quienes continúan con la labor de mantener y afianzar el
crecimiento del negocio familiar.
En
la década del 70 y debido al sostenido crecimiento, se da comienzo
a una nueva etapa, incorporando tecnologíia de punta, proveniente
de Europa.
En la década del 80 se amplio la línea
de productos, incorporandose la elaboración de jamones, paletas,
pancetas y demás cortes porcinos. Esta situación conlleva
a revisar los procedimientos de elaboración existentes para montar
un negocio a gran escala incorporando maquinaria adecuada para tal fin
sin que se viese opacada la labor artesanal.
En
la década del 90 y continuando con la pujanza característica
de la empresa, se cambia la figura societaria por la de Frigorífico
Riosma S.A. y se incorpora la planta de salchichas, producto de gran aceptación
entre el público consumidor.
Con el advenimiento del nuevo siglo, y en
el entorno de una política permanente de crecimiento, se incorpora
en la planta tecnología de última generación para
la elaboración de bifes a la hamburguesa.
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